miércoles, 3 de diciembre de 2014

Bitácora de creatividad: Construcción de la columna de tetrapack



Esta experiencia fue extraña, no puedo decir que me gustó, pero sí que aprendí algo nuevo.

Estábamos empezando el 4to bimestre, y pensábamos que la única actividad que haríamos sería enseñar inglés en Llanavilla, pero no fue así. Asignaron a todos los salones del grado a armar una columna de algún material reciclado, con el objetivo de fomentar el reciclaje, en nuestro salón nos tocó el hacer una columna de 2 metros de tetrapack. Para la noche de Ciudad de Dios en nuestro colegio.

En un principio teníamos que pensar en cómo haríamos la torre, no sería tan complicado si fuera una torre de madera o de piedra, pero no se me venía a la cabeza como armaríamos una torre de tetrapack. Pensaba que ni siquiera lograríamos conseguir suficiente material, si bien no es un material demasiado raro no era tan común como el de los otros salones.

Pasaron las semanas y el tiempo era cada vez menos para presentar la columna así que tuvimos que idear algo para que pudiéramos fabricar la torre, ya habíamos planificado como conseguiríamos el tetrapack. Comprando y pidiendo, el problema es que necesitábamos que la mayoría sean tetrapacks grandes, los cuales eran más caros.

El día que empezamos a construir todavía no sabíamos cómo hacerlo, ese día surgieron ideas a partir de la creatividad de todo el salón, en un principio habíamos pensado en armar la columna como si fuera una torre, es decir apilado de manera rectangular. Pero luego nos dimos cuenta que no presentaría resistencia y se caería. Después se nos ocurrió hacerlo como un espiral, esto lograría que no se cayera por su propio peso, pero la haría muy frágil y debido a lo complicado de esto al mínimo toque o al estar inclinado se desplomaría.

Finalmente, decidimos armarlo de una manera parecida a las dos anteriores, como si fuera una especia de cilindro hecho de tetrapack, lo que en un principio parecía imposible, se volvía realidad con cada día que pasaba; sin embargo, la experiencia de armarlo no fue nada agradable.

Era muy complicado, pero además de eso era también algo irritante, ya que la silicona y los tipos de goma que usamos no eran tan efectivos en los tetrapacks, por lo que debimos dejarlos muchos tiempos juntos hasta que se secaran, y no siempre que se secaban permanecerían así. También, el olor que desplegaban los tetrapack a lo largo de los días era insoportable, era como si hubieran pasado su fecha de caducidad y como trabajábamos en la salida, en clase debíamos de soportar su olor.

Finalmente, logramos terminar la columna aunque antes de eso ya habíamos logrado hacerlo pero se desplomó, por lo que esta vez la envolvimos con cinta para que no se cayera tan fácilmente.



No fue hasta que terminamos la construcción que me di cuenta de la verdadera intención del trabajo, o al menos eso fue lo que entendí, creo que fue con la intención de que el reciclaje es necesario y que se pueden hacer cosas tanto con cosas nuevas como con recicladas, es decir, que no es un desperdicio reciclar porque se pueden lograr cosas igual de grandes. Creo que esta idea puede ser útil para las personas que viven en lugares contaminados que no aprecian el reciclaje. Siento que aunque no me haya gustado la experiencia el mensaje que me dio fue útil ya que me hizo darme cuenta de que la contaminación es un problema global y que el reciclaje es una buena manera de combatirlo, y un ejemplo de lo que se podría hacer reciclando es esta columna de tetrapack.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Bitácora 12: Venta de cancha en el colegio





Esta vez no fuimos a Llanavilla, realizamos otro tipo de actividad, pero el resultado de todo esto irá para Llanavilla. Aunque nunca había vendido algo con el propósito de recaudar fondos, solo pedía el dinero, pero al tratarse de una mayor cantidad veo como una buena alternativa la venta de canchita.




La planificación fue un poco extraña, estuvimos viendo diferentes ideas de ganar dinero para poder mejorar algo en el colegio de Llanavilla, tuvimos muchas ideas que inmediatamente descartábamos, hasta que recordamos la primera idea que tuvimos que fue la de vender cancha en el colegio para recaudar dinero. Nos dimos cuenta que luego de todos los días que llevábamos discutiendo ya habríamos tenido el dinero que necesitábamos si hubiéramos vendido cancha, así que retomamos esa idea.

Planeamos el dividir el salón en cuatro grupos, en mi caso tenía que ir a vender la cancha ya preparada teníamos planeado vender los días lunes, miércoles y viernes, vendiendo cada bolsa de cancha a 1 sol, para en los tres días recaudar 90 soles.

Pero como todo plan, el desarrollo de este casi siempre es diferente a la estrategia, y nuestro proyecto no fue la excepción. Teníamos las máquinas de cancha, el maíz, las bolsas y la gente, más no la cancha. Tuvimos que prepararlas en el primer recreo como si no hubiera un mañana, para luego venderlas el segundo.

Ya no existían los puesto de trabajo y toda la organización del salón en grupos desapareció porque todos estábamos tan apurados en vender la cancha que no hacíamos otra cosa que cocinar y vender. Por el lado bueno las personas venían hacia al búnker porque parece ser que fueron atraídas por el olor y notaron la publicidad que estaba alrededor, eso hizo que los clientes vinieran hacia nosotros y no nosotros hacia ellos como planeamos. Aunque no siempre venían, a veces no había nadie así que teníamos que buscar clientes, así fue como logré vender algunas canchas por mi cuenta, eso fue un tanto difícil porque casi nadie deseaba comprar si no estaban en el búnker.

Pero no siempre estuve vendiendo, básicamente estuve en todos los puestos al igual que casi todo el salón, pero la mayor parte del tiempo estuve empaquetándola y amarrándola. Me di cuenta que algunos clientes se quejaban por la poca cantidad de sal. Así que tuve que echar sal a las bolas también para que el sabor ya no sea tan insípido.
Finalmente logramos nuestro objetivo, no como fue planeado pero lo logramos, llegamos a 90 soles y nos sobró un poco más de dinero para devolvérselo a las personas que compraron el maíz y la sal.

¿Pero de que sirvió esta experiencia? Con el dinero obtenido planeamos pintar círculos de seguridad en el patio del colegio para que los niños puedan salir en caso de sismo o en algún simulacro, para que le den una mayor importancia a esas situaciones. Me doy cuenta que las cosas no necesariamente se darán de la forma que uno espera, pero eso no cambia el hecho de que se puedan dar buenos resultados.

¿Cómo aplicarlo en una futura actividad? Aprendí que si no seguimos el plan es posible que el resultado sea diferente al esperado, esta vez no lo fue porque tuvimos suerte pero debemos ser más cuidadosos y respetar el plan y nuestras posiciones.

Experiencias:



  • ·        Conozco nuestra falta de organización y la acepto pero a partir de eso debemos superarla para que de esta manera no cometamos los mismos errores que en este proyecto.

  • ·        Emprendí nuevos desafíos al convencer a las demás personas sobre comprar nuestra cancha y atraerlas hacia el búnker para aumentar nuestra clientela, además algo nuevo para mí ha sido la fabricación de la cancha puesto a que nunca la había preparado antes.

  • ·        Me comprometí a pasar los recreos de esos tres días preparando cancha y vendiendo, a pesar de que no fue algo sumamente difícil, me esforcé en algunas ocasiones para lograrlo.

  • ·        Y la experiencia más importante esta vez fue el trabajo en comunidad porque fue de las pocas veces en la que vi a todo mi salón trabajando juntos por un mismo objetivo, algo desesperados y desorganizados pero estábamos juntos, ya que ninguno lo podría hacer logrado solo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Bitácora 11: Última clase

Esta fue la última clase que tendremos en Llanavilla, la verdad siento culpa y pena por no poder decir que fue la mejor.

No pude asistir a la planificación pero traté de ponerme al día y enterarme lo que haríamos allí, teníamos planeado el realizar repasaos mediante dinámicas y de esa manera hacer una clase que pueda ser 100% dinámica y de aprendizaje. Ya que era la última y queríamos que fuera la mejor. Teníamos pensado el realizar juegos desde “matagente” hasta juegos que tenían que ver con responder preguntas. Pero desafortunadamente, no siempre las cosas salen según lo planeado.

Cuando llegamos realizamos una serie de preguntas sobre cualquier tema y era algo curioso porque había temas que casi todos los niños sabían y también temas que casi ningún niño sabía, incluso recuerdo que habían preguntas que ni Patrick podía responder.

Intentamos llevarlos fuera del salón para realizar actividades más dinámicas, los primeros 15 segundos no hubo problemas con eso, pero después ocurrieron una de las peores cosas en todo el año. Cerca de la mitad de los niños regresaron porque sí al salón y se pusieron a jugar. Como yo estaba al final de la fila regresé para intentar traerlos, pero estaba yo solo contra 7 u 8 niños y no logré prácticamente nada. Tenía rabia de que mis demás compañeros no hicieran nada para traerlos sino que se quedaron con los que si estaban haciéndoles caso. Sé que no estaba mal en parte lo que ellos hacían pero esperaba que yo no fuera el único. Tuve que llamar a Paola para que me ayudase con los demás niños.

Y el problema no paró allí, sino que seguimos intentando traerlos. Recordé en amenazarlos con la directora, pero era demasiado tarde porque ella misma lo hizo. De hecho no los amenazó, solo les hablo algo molesta y los niños la obedecieron calmándose un poco, pero me sentí un poco aliviado después de eso. Me hubiera gustado ser como la directora en algunos momentos. Creo que ser respetado con el miedo en casos como estos puede llegar a ser una opción.

De todos los niños había una en especial que no estaba jugando sino que estaba sola y triste, esta niña, llamada Andrea, tenía un problema que no le dejaba ir con los demás, tenía una ampolla en la espalada y le dolía caminar. Creo que fue la única persona con la que pude tener una plática normal y le dije que le daría un libro para que leyese solo si me prometía que se iba a mejorar y así lo hizo. Esa conversación bajó mucho la tensión que sentía.

Ya para finalizar fui con el otro grupo de mis compañeros a ayudar en algunas cosas, pero la verdad es que lo tenían bastante controlado. Sentí que el salón se dividió y nosotros también, creo que no llegamos a formar la comunidad que esperaba ese día.
¿De qué manera mejorar para la siguiente clase? La verdad que ahora que no hay clases pienso en compartir momentos con ellos en ese encuentro voluntario que tendremos, aunque ya no haremos clase creo que trataré de alegrar el día a los niños en los cuales siento que trascendí en el año.

Experiencias:

La verdad en esta ocasión fue sencillo reconocer mi falta de liderazgo en esa ocasión, pero tuve que aceptarla y superarla llegando a poder tomar el liderazgo en algunas ocasiones.
Sentí que actué con coherencia al regresar con ese grupo de niños y hacer lo posible por traerlos de vuelta cuando nadie más fue por su cuenta, eso también se relaciona con la experiencia de comprometerme con ellos y esforzarme ya que no quería dejarlos a pesar que era un grupo sumamente difícil.
Y por último siento que trabajé en comunidad aunque sea solo con Paola ya que fue la única persona que me ayudó en esos momentos.



domingo, 28 de septiembre de 2014

Bitácora 10: Posible última clase

Sé que nos fue bien, pero no puedo evitar sentirme mal, quien sabe si es la última vez que los volveremos a ver…

Esta semana, nos tocó ir, nos dijeron que probablemente sería la última vez que daríamos clases allí. Ya la semana anterior fuimos a la planificación en la que acordamos dar una práctica como evaluación final para los niños. Me hubiera gustado hacer algún juego o algo parecido pero necesitábamos alguna nota suya.

Llegamos y como siempre había pocos niños, pero no tardaron en venir más hasta ser casi el grupo completo. Ya era la hora y debíamos empezar la clase. Sentíamos que los niños les costaría mucha dar la práctica por lo que decidimos hacer un repaso.

Empezamos con los días de la semana, pero prácticamente no nos hicieron caso, y el hecho de ser 7 profesores no ayudó mucho. A muchos les costaba mucho y a mí me costaba un poco todavía. Sabíamos que ese tema no les gustaba así que lo cambiamos por el de la familia.

Creo que ahí fue cuando empezaba a desarrollarme mejor como profesor y ser más abierto con los niños teniendo más confianza en mí mismo al darles la clase. Sentía que podía cumplir el rol de profesor y amigo que me plantee al inicio de año y fue de las cosas que creo no olvidaré de allí.

Es muy bueno que niños como Patrick participen bastante porque aunque antes pensaba que les quitaba la oportunidad a los demás niños de participar, en verdad incitaba a los niños a participar también, a pesar de que se equivoquen aprender de eso es lo que más los motiva. Sé que Patrick logrará grandes cosas en el futuro y que su voluntad superará su realidad. Creo que tras esto no hubo problemas mayores en la clase, y me sentía feliz de que casi todos entendieran. De los pocos problemas que hubieron solo recuerdo el sentarlos, tener que hacer que devuelvan una chapita, un libro, que presten atención un par de veces.

Nos fue bien en las dinámicas, a los niños les gustaba en tener que ordenarnos como días de la semana. Eso hacía motivar a los que no participaban.

Ya en la práctica, yo la verdad creía que sería como la primera en la que no sabían casi nada y habría algunas notas muy bajas. Pero la realidad no fue así, los niños me demostraron que si sabían del curso y eso me alegró bastante, no creo que hayan jalados en esta práctica y sea que habrán niños que saquen 20 esta vez.

Trascender en ellos fue lo que me motivó desde ir desde San Miguel hasta San Isidro y de ahí a Llanavilla lo sábados que me tocaba ir. Siento que esta experiencia marcó en mí muchas cosas que dejé en esos niños también. Siento que les di algo porque aspirar más alto al no conformarse con lo que tienen y esforzarse por alcanzar sus metas. Esas enseñanzas me las dieron a mí como yo a ellos. Siento que hay una esperanza en sus realidades.

Experiencias:

Desde que puse un pie por primera vez en Llanavilla sé que me conocí más mis fortalezas y debilidades, me costó aceptarlas pero lo logré y aún más me costó superarlas pero ese día me sentí feliz y seguro porque sé que lo logré.

Esta vez de verdad sentí que compartí gran parte del liderazgo, por lo que lideré con inspiración cumpliendo el rol de profesor que me costaba cumplir.

Siempre he hecho lo posible por comprometerme en las sesiones y en las planificaciones, y creo que debí esforzarme más siempre, espero que haya sido suficiente.

Sé que si hubiera estado solo, nunca hubiera logrado nada, trabajar con mi comunidad fue lo que nos llevó al éxito en las clases, por eso les doy las gracias a ellos también.








domingo, 7 de septiembre de 2014

Bitácora 9: Concert Band y Kermesse Llanavilla:

Esta semana me gustó en particular porque fue diferente, no di clases pero aun así siento que logré algo importante.

Como dije antes no fui a enseñar o dar clases, fui como equipo de apoyo para entretener a los niños hasta la presentación de la Concert Band del colegio por la Kermesse de su colegio. A pesar de que no fuimos tan relevante como lo banda, creo que logré cosas que solo los que estuvieron antes sabrían.

Llegamos temprano, cerca de las 1 de la tarde y no había ningún niño, solo algunos padres y personas que vivían y trabajaban en el lugar, durante esa hora estuvimos arreglando los parlantes y colocándolos.

Antes que vinieran estábamos sacando sillas para cuando vinieran y en un salón encontré con Leonardo que había una camita a un lado en la que había una madre con un bebé. Thiago de 11 meses de edad, me sorprendió bastante cuando lo vi, porque no imaginé que viviría en un salón de clases, me hizo sentir muy bien cuando quería que lo cargara, y como sonreía, sentía que lo hacía feliz y eso me alegraba, pero me entristecía que viviera allí junto a sus 2 hermanitos, había cosas que de verdad no sabía sobre su realidad y eso me hizo comprometerme más.

Los niños comenzaron a llegar aunque no fueron muchos, creo que incluso menos que la otra vez, pero aun así debíamos entretenerlos, realizamos juegos para ellos y creo que les gustaron mucho. Eran la 2 y teníamos 2 horas para entretenerlos así que nos las ingeniamos con juegos y actividades. Llegó una Miss de nuestro colegio y ella continuó con los juegos, tenía más experiencia por lo que llamó más su atención.

Pero no todos los niños estaban allí, algunos querían jugar a otra cosa y yo los estaba cuidando, realmente me fijaba más en los que eran del grupo que yo enseñaba, aunque eran muy poco, Omar, Johan y John, me hicieron más compañía a mí que nadie en ese día creo.

Fue divertido estar jugando pelota con ellos, pero no duró mucho hasta que botaron la pelota, parecían muy felices, pero más Omar quien me abrazaba mucho y me decía amigo, sentía que era como su hermano mayor, ese tipo de cosas me alegraba mucho el día. No sé cómo no vi antes a Johan también, porque sé que él también vive en el colegio.
Me animé a comprar una pollada de las que vendían las mamás, me pareció muy rica, valieron mis 10 soles después de todo.

Finalmente llegó la banda, lo hicieron muy bien al llamar la atención de los niños, excepto dos que no querían venir, pero los trajimos y convencimos de que vean a la banda.
Creo que esta vez cumplí otro rol que el de profesor y es el de amigo, lo que debí haber cumplido hace mucho y me alegra haberlo hecho.

Experiencias:




  • ·     Al momento de ir allí, éramos pocos, reconocí, que sería difícil, acepté que tal vez no logre mi objetivo, me esforcé por ello y me superé logrando mi cometido, de entretener y ser amigo y hermano de ellos.

  • ·      Estoy seguro que sí me comprometí esta vez por entenderlos más y acercarme más a ellos y es por esto que lo logré, me siento bien de llegar a las historias de esos niños.

  • ·     Creo que esta fue de las pocas veces que lideré con inspiración al ser a quién los niños seguían, siempre iban hacia mí para preguntarme que jugar o que hacer.

  • ·     Y finalmente sí trabajé en comunidad con mi equipo, pero creo que aún más con los niños, porque los entendí y creo que esta vez me metí en sus historias como ellos en la mía.



domingo, 24 de agosto de 2014

Bitácora 8: Novena clase:

Ya extrañaba el estar con los niños los sábados, hubo las mismas alegrías, los mismos problemas, pero aun así me siento feliz.

Ya una vez que llegamos, estábamos ansiosos por ver a los niños y creo que ellos también, nos habían dicho en el colegio que ellos nos extrañaban y querían que fuéramos, eso hizo que tengamos más ganas de ir. Algo que no nos gustó fue que solo hubiera algunos niños que finalmente resultaron ser la mitad de los que solían ser, pero aun así estábamos motivados por hacer la clase.

Me pareció raro que dividamos el salón en niños y niñas, ya que éramos 5, fue 2 al grupo de niños, donde me encontraba, pensé que como los niños eran menos sería más fácil… Grave error.

No es que nos haya ido mal pero se notó que nos costó más a Daira y a mí controlar a los niños: Piero, Fabricio, Johan, Patrick y Ángel. Patrick y Ángel eran tranquilos, pero los demás no lo eran, no dejaban de correr y pelearse entre ellos, como pasó la vez en la que ellos vinieron al colegio.

Pero al menos les enseñamos lo que tuvimos que enseñarles y creo que lo captaron bien, porque era un tema pequeño. Pero aun así me costó bastante tener su atención, sentía que el alejarnos de los niños estos meses había hecho que se nos hagan más difíciles las clases.
Sentí que pude dar más de mí en esa clase, no es que no haya hecho nada, solo es que pensé que lo haría mejor que la última vez a la que fui. Lo que me motiva a ir es el hecho de mejorar y comprender mejor a los niños, cosa que casi no hice. Creo que más me centre en enseñarles el tema, fui más un profesor que un amigo para ellos ese día. Por eso me sentí bien con la clase pero no conmigo mismo. Tengo que trascender en sus vidas. ¿De verdad uno puede perder su habilidad para comprender a los demás? Yo sentía que sí, creo que eso fue lo que quise hacer y no logré.

Fuimos al patio de juegos, creo que fue porque el tema acabó antes. Pero el salir no hizo que se calmaran, al menos fue un poco más tranquilo, creo que la palabra mágica para ellos sería: “Si no regresan al salón voy a llamar a la directora” esa frase casi siempre funcionaba y espero que no se me olvide. Espero que los niños se porten mejor la siguiente clase. Pero sé que no puedo esperar lo mejor de ellos si no lo hago conmigo también.

Experiencias:

Pues con respecto a “Conocerse, aceptarse y superarse” creo que ya está bien claro en la bitácora, lo que me faltaría es SUPERARME para la siguiente clase.

Acerca de “Comprometerme y esforzarme” creo que me comprometí a dar una buena clase y ser alguien en que los niños pudieran confiar, sé que me esforcé bastante pero siempre debería dar el 110%



En cuando al trabajo en grupo, fuimos un equipo aunque dividimos las cosas, pero sé que sin Daira, Paola, Glenn y Carlos no hubiera salido como salió esta vez. Me sentí mejor al quitarme ese estereotipo que tenía de la D por pensar que no se comprometería, al final me di cuenta que hasta algunos más que yo, eso me motiva a seguir mejorando.




Por último siempre me cuestionaba si estaba bien esto y lo otro, si era demasiado duro o demasiado blando con los niños, creo que eso lo voy a seguir mejorando conforme vaya a las siguientes clases, quisiera dar más de mi la siguiente clase por más que haya hecho lo que pude en está, porque sé que los niños lo merecen y son ellos los que me motivan a ir estos sábados.

jueves, 3 de julio de 2014

Bitácora 7: Octava clase:

Este fue un día en el que pude sentirme como la mejor persona del mundo y a la vez la peor.
Ya estuvimos planeando la clase hace una semanas y sabíamos que sería muy diferente a cualquier clase que hayamos hecho allá en Llanavilla, no podría decir si lo hicimos bien, creo que los niños deberían responder eso, aunque estoy seguro que esta vez sí di el máximo de mí, y sé que no fue suficiente.

La clase anterior me sentí muy cansado ya que solo fuimos dos y creo que al momento de enseñar la responsabilidad recayó en mí, pero eso no fue nada en comparación con lo de ahora. Cuando terminó solo quería tirarme y dormir un poco, ¡estaba exhausto!

Estuvimos terminando de coordinar todo antes que los niños llegaran, decidimos ocupar nuestro salón y hacer la clase allí, estábamos limpiando cuando los niños llegaron, apenas bajaron como cuatro de ellos fueron a abrazarme, de verdad me sentía feliz. Creo que así se debe sentir ser un padre y que un hijo venga y te abrace porque nunca había sentido ese afecto de parte de los niños, me miraban como si fuera un héroe o alguien que los haría felices y eso es lo que quería hacer. ¡ME SENTÍA COMO SI FUERA ALGUIEN IMPORTANTE PARA ELLOS!, esas cosas son las que me alegran un día o una semana llena de estrés y desesperación.

Me hubiera gustado sentirme así de feliz todo el día pero no fue así, los niños parecían tan obedientes cuando bajaban del bus e iban a los salones que no me di cuenta cuando mi propio salón se volvió un caos.
Lo que estoy por narrar parecería sacada de una película de terror: Los niños estaban tranquilos en los salones cuando hacíamos clases con los proyectores, pusimos el abecedario en la pizarra y uno que otro niño se paraba pero los sentábamos en seguida, sentía que se amotinaban o que ya habían planeado esto estratégicamente como si de una guerra se tratara cuando varios comenzaron a salirse de golpe y fueron unos tras otros, corriendo, saliendo, gritando, jugando, peleándose.

En ese momento éramos Daira, Paola, Valeria y yo contra 20 niños, que no podían estar tranquilos. Por un lado estaban Johan peleándose o Kimberly y Marbella molestando a alguna niña o un niño molestando a ellas, Omar corriendo, Piero saliendo del salón, creo que si sigo poniendo ejemplos no entrarían en un solo blog.

Creo que todo inició cuando los dejábamos ir al baño, todo iba bien hasta que teníamos planeado hacer una ensalada de frutas, a alguien se le ocurrió que todos fueran al baño y ahí fue cuando explotó, era tanto así que de otros salones pedían que nos calláramos. Suerte que contábamos con cierta ayuda de Fahed y Jorge que estaban allí y contuvieron a algunos niños aunque de todos modos creo que no fuimos suficientes.

En esos momentos creo que fue cuando más me molesté con los niños, llegué a gritarles a algunos para que se sentaran, pero siempre pensando “No les grites, son niños”, pero es que era la única manera para que me escucharan, miento, no funcionó.

Pero no fui el único en esa situación vi a todo mi equipo gritarles a los niños en algún momento porque de verdad no se les podía tener más paciencia. Abusaron de la confianza que les dábamos, se supone que estaban agradecidos y de verdad no lo pude entender en el momento, solo cuando ya se fueron.

Volviendo al caos… me preocupó bastante Kimberly, ya que si a veces molesta a otras niñas y las hace sentir mal, se puso demasiado triste al no poder sentarse con su mejor amiga Marbella, luego me di cuenta que mejor significaba su única amiga. Ella de verdad me preocupó cuando me dijo que no conocía a casi nadie más en el salón y que solo la entendía Marbella. No se cómo Daira pudo razonar con ella de alguna manera aunque también le costó bastante el hacerla participar.

Finalmente habíamos planeado ir al recreo con ellos, cosa que no se pudo dar ya que perdimos demasiado tiempo en la ensalada de frutas y me perdíamos el control de vez en cuando, personalmente me distraje por ver el marcador entre Alemania y Ghana un par de veces. Pero volviendo a lo importante, los niños estaban tristes o al menos las niñas ya que nos separamos para llevarlas al recreo.

Creo sin dudar que las niñas son más fáciles de hacer entrar en razón que los niños, ahí el dicho que son más maduras, recién lo creí. Estaban tristes pero respetaban nuestra decisión, o bueno yo hubiera preferido que jugaran un rato pero el tiempo ya no nos daba para más.
Lo que no pude entender fue porque si los niños nos querían tanto a veces se portan así, me puse un rato a pensarlo hasta que me di cuenta que muchas veces tanto yo como el resto de mi salón somos exactamente iguales, queremos mucho a nuestros profesores, pero a veces de verdad me importan más mis problemas que escucharlos a ellos, me sentí como creo que muchos profesores se sienten y creo que debería de ser más respetuoso al igual que los niños.




Algo que gustaría hacer para después es el “PENSAR COMO NIÑO, ACTUAR COMO UN NIÑO Y SER UN NIÑO” esa frase se me pegó por un buen tiempo, me di cuenta que era sería la única manera de volver a entenderlas, ya que en algún momento fui uno y entiendo lo diferente que es serlo.