Bitácora 6: Sexta clase:
No sé bien
como describir la clase, porque en sí no fue una clase, pero se resume en las
siguientes palabras: Los niños no
prestan atención.
Claro que
esto no es una totalidad y unos cuantos niños sí prestan atención a las clases,
pero esta vez era importante que lo hicieran ya que los íbamos a evaluar con
una práctica, la única hasta ahora.
La verdad no hay mucho de qué hablar
ahora, ya que no fue la típica clase en la que se presenta un niño con un caso
diferente, eso me recuerda a Fabio, Leo y Ángel, que coincidentemente no
vinieron. Me preocupa más Fabio que de verdad no lo veo hace cerca de un mes,
no sé cómo se encuentra él ni su familia, me asusta porque la última vez que lo
vi ya estaba en una situación difícil y temo que ahora sea peor. También me
preocupa Leo era de los niños con los que más me identificaba pero no ha ido ni
esta ni la clase pasada, sin contar la que no fui, igual con Ángel, ojalá hayan
ido ese día que yo no fui, para al menos saber que seguirán yendo.
Bueno supongo
que debo centrarme en el presente ahora. Los buses se retrasaron, y como había
escuchado la vez pasada también. Dejé todos mis problemas personales aún lado
al momento de entrar al salón de clases o, al menos, lo intenté.
Luego de limpiar las mesas con mi
grupo, ya que los niños parecían haber hecho manualidades antes de que
llegáramos, empezamos a pasar lista, ya que necesitábamos las asistencias de
los niños e hicimos el máximo esfuerzo para recordar cuando fueron y cuando no.
Algo que de verdad me molesta es cuando alguien se olvida de un niño o piensa
que casi nunca va cuando es todo lo contrario, y me molesta porque a mí también
me pasa, así que no haría tanta gracia que le echara la culpa a alguien de eso.
Teníamos que hacer un repaso de lo
todo lo que habíamos hecho hasta ahora, ya que juraba que si no lo hacíamos la
mayoría de niños iba a desaprobar. Pero como siempre los niños no hacían caso,
se distraen, juegan con aviones, se pelean, etc… Y eso que no vinieron ni
Marbella ni Ángel que son los que más distracción causan en los niños, fue un
agotamiento total tratar de calmarlos y hacer que atiendan (como si lo
hubiéramos logrado) Pero en fin…. El tiempo escaseaba y teníamos una práctica
que dar.
Ahora
entramos a una parte más preocupante en la que cuando dije que si tenían dudas
levanten la mano, vi a casi todos los niños levantar la mano estresados, así
que fuimos para tratar de ayudarles, suerte que tuvimos allí a Guevara que
estaba viendo así que en un comienzo lo puse a tomar fotos, ya que no había un
fotógrafo esta semana, y luego se puso a ayudar a los niños con sus dudas
también. Algunos me decía que “¿Cómo es esto?” “¿Qué debo poner acá?” y
preguntas así lo que no me molestaron, pero lo que si me hartó un tanto fue que
cuando les explicaba me decían “Entonces pongo esto”, les mandábamos
indirectas, mandábamos porque no creo ser el único que las hizo, para que
respondieran, pero de verdad NO TENÍAN IDEA.
Así nos
pasamos media hora con los niños, y es que de verdad no es algo difícil el
examen ni para un niño de 6 años. El problema es que los niños no se toman en
serio la clase y cree que es una especie de taller recreativo, bueno, yo
también lo pensaba semanas atrás. Básicamente el examen era contestar, “Fr_day”
“Wednes__” “What´s your ___?
Les decía que lo conviertan a español
en su cabeza y lo hagan, y les decía “O sea que esto significa esto”, y me
decían “¿Entonces lo pongo?”, me daba ganas de decir “NO que va! “ Porque bueno
después de la quinta vez ya no hace gracia y como profesores que son saben a lo
que me refiero.
Pero en el
salón vi un rayo de esperanza, cuyos nombres eran Patrick y Aymelí que de
verdad creo que no preguntaron casi nada y sacaron las notas más altas junto
con Luis Fernando, creo que Patrick me llamó una vez para decirme “no entiendo
esto” y yo le dije que ponga lo que pensara, y que es mejor que no poner nada.
Parece que hizo lo que le dije ya que no dejó nada en blanco y sacó un limpio
19, cosa que me sorprendió pero no demasiado…. Lo que si me sorprendió fue que
me contaron que cuando le dimos su nota se puso a llorar porque se había
equivocado. Generalmente odio esa reacción en la gente de mi edad, pero en la
de un niño me parece tan inocente y ambiciosa en el buen sentido, junto a
Aymelí creo que podría estar en nuestro colegio aprendiendo inglés de su grado
y les iría muy bien.
Al final la
notas resultaron mucho mejor de lo que pensé, creo que solo hubieron 2
desaprobados. Guevara me dijo que prácticamente les sopló las respuestas a los
niños y estos aun así no entendía, le hubiera dicho que estuvo mal si no
hubiera hecho exactamente lo mismo.
Lo único que
quiero ahora es mejorar mi rol como profesor y no como niñero, se supone que
doy clases ¿QUE ESTOY HACIENDO MAL? De verdad eso es lo único que quisiera
cambiar de mí al momento de estar en ese salón. Los niños no nos hacen caso y
varios no se toman en serio la clase… Aunque en el Feedback todos llegamos a
una conclusión sorpresa de cómo solucionarlo
que no la pienso decir. ¡Ya lo verán la siguiente semana!





