lunes, 3 de noviembre de 2014

Bitácora 11: Última clase

Esta fue la última clase que tendremos en Llanavilla, la verdad siento culpa y pena por no poder decir que fue la mejor.

No pude asistir a la planificación pero traté de ponerme al día y enterarme lo que haríamos allí, teníamos planeado el realizar repasaos mediante dinámicas y de esa manera hacer una clase que pueda ser 100% dinámica y de aprendizaje. Ya que era la última y queríamos que fuera la mejor. Teníamos pensado el realizar juegos desde “matagente” hasta juegos que tenían que ver con responder preguntas. Pero desafortunadamente, no siempre las cosas salen según lo planeado.

Cuando llegamos realizamos una serie de preguntas sobre cualquier tema y era algo curioso porque había temas que casi todos los niños sabían y también temas que casi ningún niño sabía, incluso recuerdo que habían preguntas que ni Patrick podía responder.

Intentamos llevarlos fuera del salón para realizar actividades más dinámicas, los primeros 15 segundos no hubo problemas con eso, pero después ocurrieron una de las peores cosas en todo el año. Cerca de la mitad de los niños regresaron porque sí al salón y se pusieron a jugar. Como yo estaba al final de la fila regresé para intentar traerlos, pero estaba yo solo contra 7 u 8 niños y no logré prácticamente nada. Tenía rabia de que mis demás compañeros no hicieran nada para traerlos sino que se quedaron con los que si estaban haciéndoles caso. Sé que no estaba mal en parte lo que ellos hacían pero esperaba que yo no fuera el único. Tuve que llamar a Paola para que me ayudase con los demás niños.

Y el problema no paró allí, sino que seguimos intentando traerlos. Recordé en amenazarlos con la directora, pero era demasiado tarde porque ella misma lo hizo. De hecho no los amenazó, solo les hablo algo molesta y los niños la obedecieron calmándose un poco, pero me sentí un poco aliviado después de eso. Me hubiera gustado ser como la directora en algunos momentos. Creo que ser respetado con el miedo en casos como estos puede llegar a ser una opción.

De todos los niños había una en especial que no estaba jugando sino que estaba sola y triste, esta niña, llamada Andrea, tenía un problema que no le dejaba ir con los demás, tenía una ampolla en la espalada y le dolía caminar. Creo que fue la única persona con la que pude tener una plática normal y le dije que le daría un libro para que leyese solo si me prometía que se iba a mejorar y así lo hizo. Esa conversación bajó mucho la tensión que sentía.

Ya para finalizar fui con el otro grupo de mis compañeros a ayudar en algunas cosas, pero la verdad es que lo tenían bastante controlado. Sentí que el salón se dividió y nosotros también, creo que no llegamos a formar la comunidad que esperaba ese día.
¿De qué manera mejorar para la siguiente clase? La verdad que ahora que no hay clases pienso en compartir momentos con ellos en ese encuentro voluntario que tendremos, aunque ya no haremos clase creo que trataré de alegrar el día a los niños en los cuales siento que trascendí en el año.

Experiencias:

La verdad en esta ocasión fue sencillo reconocer mi falta de liderazgo en esa ocasión, pero tuve que aceptarla y superarla llegando a poder tomar el liderazgo en algunas ocasiones.
Sentí que actué con coherencia al regresar con ese grupo de niños y hacer lo posible por traerlos de vuelta cuando nadie más fue por su cuenta, eso también se relaciona con la experiencia de comprometerme con ellos y esforzarme ya que no quería dejarlos a pesar que era un grupo sumamente difícil.
Y por último siento que trabajé en comunidad aunque sea solo con Paola ya que fue la única persona que me ayudó en esos momentos.



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