domingo, 23 de noviembre de 2014

Bitácora 12: Venta de cancha en el colegio





Esta vez no fuimos a Llanavilla, realizamos otro tipo de actividad, pero el resultado de todo esto irá para Llanavilla. Aunque nunca había vendido algo con el propósito de recaudar fondos, solo pedía el dinero, pero al tratarse de una mayor cantidad veo como una buena alternativa la venta de canchita.




La planificación fue un poco extraña, estuvimos viendo diferentes ideas de ganar dinero para poder mejorar algo en el colegio de Llanavilla, tuvimos muchas ideas que inmediatamente descartábamos, hasta que recordamos la primera idea que tuvimos que fue la de vender cancha en el colegio para recaudar dinero. Nos dimos cuenta que luego de todos los días que llevábamos discutiendo ya habríamos tenido el dinero que necesitábamos si hubiéramos vendido cancha, así que retomamos esa idea.

Planeamos el dividir el salón en cuatro grupos, en mi caso tenía que ir a vender la cancha ya preparada teníamos planeado vender los días lunes, miércoles y viernes, vendiendo cada bolsa de cancha a 1 sol, para en los tres días recaudar 90 soles.

Pero como todo plan, el desarrollo de este casi siempre es diferente a la estrategia, y nuestro proyecto no fue la excepción. Teníamos las máquinas de cancha, el maíz, las bolsas y la gente, más no la cancha. Tuvimos que prepararlas en el primer recreo como si no hubiera un mañana, para luego venderlas el segundo.

Ya no existían los puesto de trabajo y toda la organización del salón en grupos desapareció porque todos estábamos tan apurados en vender la cancha que no hacíamos otra cosa que cocinar y vender. Por el lado bueno las personas venían hacia al búnker porque parece ser que fueron atraídas por el olor y notaron la publicidad que estaba alrededor, eso hizo que los clientes vinieran hacia nosotros y no nosotros hacia ellos como planeamos. Aunque no siempre venían, a veces no había nadie así que teníamos que buscar clientes, así fue como logré vender algunas canchas por mi cuenta, eso fue un tanto difícil porque casi nadie deseaba comprar si no estaban en el búnker.

Pero no siempre estuve vendiendo, básicamente estuve en todos los puestos al igual que casi todo el salón, pero la mayor parte del tiempo estuve empaquetándola y amarrándola. Me di cuenta que algunos clientes se quejaban por la poca cantidad de sal. Así que tuve que echar sal a las bolas también para que el sabor ya no sea tan insípido.
Finalmente logramos nuestro objetivo, no como fue planeado pero lo logramos, llegamos a 90 soles y nos sobró un poco más de dinero para devolvérselo a las personas que compraron el maíz y la sal.

¿Pero de que sirvió esta experiencia? Con el dinero obtenido planeamos pintar círculos de seguridad en el patio del colegio para que los niños puedan salir en caso de sismo o en algún simulacro, para que le den una mayor importancia a esas situaciones. Me doy cuenta que las cosas no necesariamente se darán de la forma que uno espera, pero eso no cambia el hecho de que se puedan dar buenos resultados.

¿Cómo aplicarlo en una futura actividad? Aprendí que si no seguimos el plan es posible que el resultado sea diferente al esperado, esta vez no lo fue porque tuvimos suerte pero debemos ser más cuidadosos y respetar el plan y nuestras posiciones.

Experiencias:



  • ·        Conozco nuestra falta de organización y la acepto pero a partir de eso debemos superarla para que de esta manera no cometamos los mismos errores que en este proyecto.

  • ·        Emprendí nuevos desafíos al convencer a las demás personas sobre comprar nuestra cancha y atraerlas hacia el búnker para aumentar nuestra clientela, además algo nuevo para mí ha sido la fabricación de la cancha puesto a que nunca la había preparado antes.

  • ·        Me comprometí a pasar los recreos de esos tres días preparando cancha y vendiendo, a pesar de que no fue algo sumamente difícil, me esforcé en algunas ocasiones para lograrlo.

  • ·        Y la experiencia más importante esta vez fue el trabajo en comunidad porque fue de las pocas veces en la que vi a todo mi salón trabajando juntos por un mismo objetivo, algo desesperados y desorganizados pero estábamos juntos, ya que ninguno lo podría hacer logrado solo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Bitácora 11: Última clase

Esta fue la última clase que tendremos en Llanavilla, la verdad siento culpa y pena por no poder decir que fue la mejor.

No pude asistir a la planificación pero traté de ponerme al día y enterarme lo que haríamos allí, teníamos planeado el realizar repasaos mediante dinámicas y de esa manera hacer una clase que pueda ser 100% dinámica y de aprendizaje. Ya que era la última y queríamos que fuera la mejor. Teníamos pensado el realizar juegos desde “matagente” hasta juegos que tenían que ver con responder preguntas. Pero desafortunadamente, no siempre las cosas salen según lo planeado.

Cuando llegamos realizamos una serie de preguntas sobre cualquier tema y era algo curioso porque había temas que casi todos los niños sabían y también temas que casi ningún niño sabía, incluso recuerdo que habían preguntas que ni Patrick podía responder.

Intentamos llevarlos fuera del salón para realizar actividades más dinámicas, los primeros 15 segundos no hubo problemas con eso, pero después ocurrieron una de las peores cosas en todo el año. Cerca de la mitad de los niños regresaron porque sí al salón y se pusieron a jugar. Como yo estaba al final de la fila regresé para intentar traerlos, pero estaba yo solo contra 7 u 8 niños y no logré prácticamente nada. Tenía rabia de que mis demás compañeros no hicieran nada para traerlos sino que se quedaron con los que si estaban haciéndoles caso. Sé que no estaba mal en parte lo que ellos hacían pero esperaba que yo no fuera el único. Tuve que llamar a Paola para que me ayudase con los demás niños.

Y el problema no paró allí, sino que seguimos intentando traerlos. Recordé en amenazarlos con la directora, pero era demasiado tarde porque ella misma lo hizo. De hecho no los amenazó, solo les hablo algo molesta y los niños la obedecieron calmándose un poco, pero me sentí un poco aliviado después de eso. Me hubiera gustado ser como la directora en algunos momentos. Creo que ser respetado con el miedo en casos como estos puede llegar a ser una opción.

De todos los niños había una en especial que no estaba jugando sino que estaba sola y triste, esta niña, llamada Andrea, tenía un problema que no le dejaba ir con los demás, tenía una ampolla en la espalada y le dolía caminar. Creo que fue la única persona con la que pude tener una plática normal y le dije que le daría un libro para que leyese solo si me prometía que se iba a mejorar y así lo hizo. Esa conversación bajó mucho la tensión que sentía.

Ya para finalizar fui con el otro grupo de mis compañeros a ayudar en algunas cosas, pero la verdad es que lo tenían bastante controlado. Sentí que el salón se dividió y nosotros también, creo que no llegamos a formar la comunidad que esperaba ese día.
¿De qué manera mejorar para la siguiente clase? La verdad que ahora que no hay clases pienso en compartir momentos con ellos en ese encuentro voluntario que tendremos, aunque ya no haremos clase creo que trataré de alegrar el día a los niños en los cuales siento que trascendí en el año.

Experiencias:

La verdad en esta ocasión fue sencillo reconocer mi falta de liderazgo en esa ocasión, pero tuve que aceptarla y superarla llegando a poder tomar el liderazgo en algunas ocasiones.
Sentí que actué con coherencia al regresar con ese grupo de niños y hacer lo posible por traerlos de vuelta cuando nadie más fue por su cuenta, eso también se relaciona con la experiencia de comprometerme con ellos y esforzarme ya que no quería dejarlos a pesar que era un grupo sumamente difícil.
Y por último siento que trabajé en comunidad aunque sea solo con Paola ya que fue la única persona que me ayudó en esos momentos.