martes, 26 de mayo de 2015

Bitácora de Acción: Maratón con la promoción




Esta vez todos como promoción tuvimos una experiencia nueva, fue un reto para todos, también para mí. Pero al momento de lograrlo pude sentir una gran satisfacción.

Nos habían preparado todo el año para este momento, si bien solo eran un par de meses, habíamos entrenado corriendo para medir nuestra capacidad y resistencia. Ya que el día sábado 23 de mayo correríamos una maratón de 10 kilómetros como promoción, lo que es tradicional en nuestro colegio para la inauguración de las olimpiadas agustinas del 2015. La tradición indicaba que la promoción en su último año debía correr con la antorcha y encenderla para iniciar las olimpiadas. Y a mí desde hace muchos años me había fascinado la idea de que todos corramos como promoción.

Ya era el gran día y me sentían algo nervioso, cuando llegué casi todos estábamos allí. Éramos muchos, un grupo de 130 personas por lo que al principio apenas podíamos caminar.

Minutos después, ya abarcando toda la pista pudimos trotar con total libertad, estableciendo siempre un rango máximo de distancia entre todos, había también profesores que nos acompañaban en la maratón, y estos veían que no ocurriese nada malo.

Todos íbamos con la idea de terminar la maratón y pasado el primer kilómetro casi todos seguían corriendo. En mi caso, estaba consciente de mis cualidades, es decir, sabía que podría terminar la maratón pero me costaría bastante, la idea de dejar de correr y regresar al bus no estaba en mi mente. No soy un deportista en todo el sentido de la palabra, pero aun así me gustaba practicar deporte por lo que estaba acostumbrado a continuar corriendo pese a estar cansado. Pero no fue hasta casi al final de la maratón, que me pude dar cuenta realmente de mis capacidades y siento que gracias a esto pude “crecer” por así decirlo en cuanto a mi resistencia.





A punto de haber recorrido todo el pentagonito (la mitad de la maratón), nos detuvimos a descansar y un porcentaje pequeño del grupo se había rendido y entrado al bus. Todos, desde los menos activos hasta los deportistas estaban cansado. Y yo no fui la excepción.



Continuando con la carrera, ya sentía los efectos del cansancio, aunque más que esto, el haber pisado mal en algún momento había provocado una herida en la planta del pie, por lo que estaba más adolorido que cansado.

Llegó un momento, a menos de 3 kilómetros de terminar la carrera, que sentía que no podía seguir corriendo más, en ese momento fue cuando sentí el trabajo en equipo como nunca lo había sentido antes, muchos de mis amigos y compañeros me motivaban a seguir corriendo, aunque algunos estaban incluso más cansado que yo. Porque todos sabíamos que nuestro objetivo era acabar la maratón, pero no solos, nos tratamos de ayudar como equipo entre todos, reduciendo la velocidad para que los más cansado pudieran alcanzarnos y motivarlos para que pudieran continuar.


Este apoyo mutuo entre todos me hizo comprometerme a terminar la maratón pese a todo, estaba muy cansado, me dolían los pies, tenía cierta dificultad al respirar, pero seguía corriendo, sentía como mi voluntad hacía que siga corriendo pese a que mi cuerpo ya no lo deseaba, porque yo soy el que debo controlar mi cuerpo en lugar de dejar que este me controle a mí. No pude negar que en un principio estaba más pesimista pues pensé que muy poco terminarían todo, incluso dudé de mi miso, pero ahora siento que ese antigua yo había muerto, ahora me sentía más decidido y perseverante.

Ya habíamos llegado al colegio y me sentía menos cansado que antes, por alguna extraña razón, habíamos llegado a la pista atlética y todos nos recibieron con ovación y aplausos, lo que nos motivó a correr aún más, incluso me dieron ganas de empezar a correr, lo que hice durante unos segundos hasta que cuando menos me lo esperaba, lo había logrado había, o mejor dicho habíamos logrado terminar la maratón. Sentí una sensación de satisfacción y de comunidad que no había sentido hace mucho tiempo. Sentía también que ese sentimiento de comunidad y la solidaridad que desarrollé me ayudaron a cumplir mi objetivo.

Ya después de la maratón, reflexionando la experiencia, podría decir que algo en mí había cambiado, como si hubiera aprendido algo nuevo o desarrollado una nueva habilidad, creo que fue el no rendirme y el que mi voluntad pueda trascender en mí cuerpo, que las ganas de conseguir mi objetivo me harían conseguirlo pese a que mi capacidad lo impida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario